El Señor es mi PASTOR. Domingo 16TO. Ciclo B
- Fray Dino
- 21 jul 2024
- 5 Min. de lectura
Decimosexto domingo del tiempo ordinario
JEREMIAS:
En Jeremías encontramos un tema que puede encontrarse también en otros profetas, y a lo largo de todo el Antiguo Testamento.
Es la idea del deseo de Dios de pastorear a su pueblo.
Jeremías canaliza las palabras de Dios.
“‘¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas de mi rebaño!’, dice el Señor. Por eso habló así el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: ‘Vosotros habéis rechazado y dispersado a mis ovejas’.
Allí está ese motivo estándar del pastor que es quien debería guiar al pueblo.
Israel tuvo líderes malos, reyes malos. David mismo es un rey con defectos. Salomón. Incluyo los reyes más grandes de Israel tienen defectos.
A continuación de esos dos, hay una galería de canallas, de reyes corruptos y con defectos.
Y entonces los profetas, y el salmista también, se quejan consistentemente del mal pastoreo de Israel.
¿Qué dice Dios entonces?
“Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas de todos los países a donde las había expulsado y las volveré a traer a sus pastos”.
Dios va a venir como el verdadero pastor de la casa de Israel. Les ha dado a estos pastores humanos una oportunidad y fallaron. Así que vendrá él mismo.
Los profetas presentan la expectativa de que Dios se convertirá en rey.
Dios será el pastor de su pueblo, pero ¿cómo va a suceder esto?
“’Les pondré pastores que las apacienten. Ya no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá’”, dice el Señor.
‘Mirad: Viene un tiempo, dice el Señor, en que haré surgir un renuevo en el tronco de David: será un rey justo y prudente’”.
De acuerdo, la trama se complica.
Dios mismo apacentará a su pueblo, pero precisamente a través de la administración de este personaje davídico, un personaje humano, un nuevo David será el rey.
Dios y un rey davídico van a trabajar juntos para apacentar a su pueblo santo.
600 años más tarde encontramos un personaje peculiar, cautivante, extraño, inquietante que emerge en las colinas de Galilea.
Escuchad: “Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado”.
El Señor ha enviado a sus discípulos.
Regresan ahora, los 12, que evocan a las 12 tribus de Israel.
Hemos escuchado que las tribus de Israel se han dispersado a lo largo del mundo.
“eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer . . . se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado . . .
Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos”. Esta inmensa multitud, significa que es todo el pueblo de Israel acudiendo en manada hacia él.
Es como si por un profundo instinto se dieran cuenta que ha llegado el pastor.
Y luego, si tuviéramos todavía alguna duda, escuchad lo que sigue.
“Se compadeció de ellos”, escuchad, “porque andaban como ovejas sin pastor”.
Jeremías lo anunció mucho antes,
Ezequiel lo anunció mucho antes.
Yo mismo vendré y apacentaré a mi pueblo y lo hare a través de un rey davídico.
Jesús. Es llamado efectivamente, el hijo de David.
Y habla y actúa en la persona misma del Dios de Israel.
Es aquel que había sido anticipado por los profetas y por los Salmos.
El pastor ha llegado.
Ha llegado para reunir a Israel.
Pero ahora estamos listos para el paso siguiente.
La vocación de Israel era convertirse luego de reunirse, en un magneto para todas las naciones del mundo.
Este pastor davídico, Dios mismo apacentando a su pueblo, reunirá primero a Israel y luego, a través de Israel, reunirá al mundo entero.
segunda lectura, Pablo a los efesios.
Pablo, Pablo, el rabino Saulo, Estudia a las órdenes de Gamaliel.
Así que el rabino Saulo conoció a Ezequiel y Jeremías y los Salmos.
Conocía todas esas anticipaciones.
En primer lugar, un carpintero crucificado no puede ser el Masiach de Israel.
Saulo entonces se opone a los primeros Cristianos, pero entonces, Jesús se le aparece resucitado a Saulo y le dice, “¿Por qué me persigues?”.
Y con eso el Rabino Saulo se convierte en el apóstol Pablo.
¿Y cuál interpreta que es su misión?
Llevar el mensaje del Masiach, del Mesías, para llevar el mensaje del pastor de Israel a todas las naciones; más allá de Israel, a los Gentiles.
Dice Pablo en la Carta a los Efesios:
“Hermanos: Ahora, unidos a Cristo Jesús, Vosotros, que antes estabain lejos, estáis cerca, en virtud de la sangre de Cristo”.
¿Qué está intuyendo Pablo?
él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo; él destruyó, en su propio cuerpo, la barrera que los separaba”.
Ahora bien, ¿de qué está hablando aquí?
La ciudad de Efeso en la costa occidental del Asia Menor. ¿Dónde está él?
Está muy lejos de Jerusalén.
Está muy lejos de la tierra de Israel.
Está ahora en territorio gentil.
¿Cuál era una de las divisiones más fundamentales en la época de Pablo y en el pensamiento de su audiencia judía?
La división entre judíos y Gentiles.
Los judíos no tenían nada que ver con los gentiles.
“Están impuros, no están circuncidados y son pecadores. Y se nos han dado la ley y los profetas y somos el pueblo especialmente elegido de Dios.
Así que no nos vamos a mezclarnos ni relacionarnos con los gentiles”.
Existía, como señala Pablo, un muro de enemistad, un muro de odio, que separaba a los judíos y los gentiles.
Pero, Pablo se ha dado cuenta, no, no, el pastor de Israel ha venido para todo el mundo.
¿Qué hizo entonces?
Rompió este muro divisor de enemistad.
Escuchad, “Para crear en sí mismo, de los dos pueblos, un solo hombre nuevo”.
De acuerdo.
Vosotros diréis, “De acuerdo. Lo entiendo. Lo entiendo. Está refiriéndose a Jesús. El pastor de todas las naciones. Quiere derribar este muro que separa a los judíos y a los gentiles. Quiere que el mensaje llegue al mundo entero.
Pero, ¿cómo sucede esto?
¿Cómo es Jesús el pastor, no solo de Israel, sino de todas las naciones”.
Regreso a esta frase, que es la clave, “unidos a Cristo Jesús, Vosotros, que antes estabais lejos, estáis ahora cerca, en virtud de la sangre de Cristo”.
De algún modo, en la cruz de Jesús, ha sucedido la gran obra del pastor.
De algún modo, en la sangre de Cristo, estas grandes divisiones entre los judíos y entre los judíos y los gentiles se han superado.
¿Qué significaría eso?
Y si esos dos pueblos soy yo mismo?
Los pecados que compartían judíos y gentiles. Los pecados que compartimos todos nosotros. Todos nosotros somos unidos al contemplar en la sangre de Cristo nuestro propio pecado.
Yo soy gentil cuando vivo según mi propia ley.
Yo soy creyente cuando deseo caminar a la sombra de Dios.
¿Cuándo unificaré todos los rincones de mi vida?
Para que Cristo gobierne en todos ellos?
Jesús dice,
“Padre, perdónalos. No saben lo que hacen”.
El Cristo resucitado cuando regresa les dice a aquellos que lo mataron,
“Shalom, paz”.
Somos reunidos, al ver nuestro pecado en esa cruz y somos reunidos, todos nosotros, al ver llegar nuestro perdón desde esa cruz.
Así que, de nuevo en Cristo Jesús, Vosotros que alguna vez estuvieron lejos, ya sean judíos o gentiles, se han vuelto cercanos por la sangre de Cristo.




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