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Primer objetivo y cimiento de todos los demás: la comunion

Hay una palabra que debería ser nuestro único objetivo. Comunión.

Fuera de la comunión no hay alegría verdadera, ni paz, ni verdad.


Una vez asistí a una conferencia de un sacerdote llamado José Ignacio, sobre el camino de Santiago, solo habló de la limpieza en el camino. De todo lo que dice del ser humano nuestra basura vertida fuera de lugar, y de todo lo que nos priva la falta de limpieza, pues si al camino le quitas su belleza también le estás quitando su sentido como lugar de paz y acogida y te entra prisa por acabar.


Lo mismo ocurre con la comunión. Todo lo que nos separa, nuestras maledicencias, rencores, desconfianzas, estropea la belleza de la vida. Y muy especialmente de toda misión cristiana.


La cualidad que debe definir todo lo que hacemos y somos es COMUNION. La comunión requiere obediencia mutua, humildad y tener claro el objetivo. De qué sirve llegar a ningún sitio si llegamos divididos. De qué sirve caminar en paralelo si no caminamos en comunión y no nos escuchamos.

A veces nos perdemos en diferencias que parecen abismos, pero en realidad son caprichos. Sin ser conscientes de que en comunión vamos más fuertes.

Cuantas veces peleamos por tener razón, por hacer las cosas así, Cuantas quejas tenemos unos de otros, sin aceptar que la vida está llena de diferencias, y que todos somos un regalo y hemos de cuidarnos. La comunión es el puente que une al cielo con la tierra, pues te deja ver la misericordia de Dios en cada familia o comunidad.


O es que dudamos de que es Dios quien conduce nuestra vida. Las diferencias no pueden tener la última palabra, Estamos acostumbrados a que la historia se nos cuente desde sus batallas, victorias o invasiones. Y olvidamos fácilmente que a nosotros no nos une una idea, o un enemigo común, sino que nos une una Persona: Dios, que en Jesucristo vino a hacer de nosotros un solo pueblo. Un pueblo santo.


Su última oración antes de la cruz no fue por el éxito de la Iglesia, o para que sus discípulos o nuestros grupos hicieramos bien las cosas, sino por la comunión: “Padre, que sean uno, como Tú y Yo somos uno” (Jn 17,21). Porque en la comunión está la verdad de lo que somos y hacemos.

La satisfacción que nos da la autosuficiencia o el ganar batallas, o el hablar mal de los demás, es muy pasajera.

Llena más nuestra vida el sabernos parte de algo más grande que nosotros mismos, el vivir perdonándonos, en sentirnos una familia.

La comunión es nuestra más urgente tarea.


Una vez San Francisco se encontró con un campesino que llevaba un cordero al matadero. Y San Francisco vio reflejados en ese cordero a todos sus hermanos, que por una razón u otra, se veían fuera del rebaño. Decía san Francisco "Ninguno se tenga por superior a otro. Antes bien, cada uno ame y nutra a su hermano como una madre ama y nutre a su hijo.",

La comunión es el rasgo más identificativo de la verdad de nuestra fe.


Fray Dino


 
 
 

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